Sobre una plataforma
giraban las fantasías.
Aviones sin motor
se elevaban al cielo.
Carretas sin caballo
cruzaban los caminos.
Barcos sin agua
navegaban los mares.
Todos rodando...
Se chocaban las ilusiones,
se empujaban las risas,
Hilos azules y plateados
impulsaban la vuelta de la Calesita.
Niños con la mirada entera,
las manos nuevas,
y el corazón de fiesta.
Sortijas y sorpresas,
cada vuelta un estreno,
cada partida una promesa.
Azul era el color de la tinta con el que experimenté la plenitud de las primeras letras reconocibles por los otros, y respetadas por el sistema socio-escolar. Azul intenso es el cielo por las noches cuando insinúa silenciosamente la grandeza de lo sencillo. Azul es el océano, único arcón abierto… juego del tesoro que nadie termina de descubrir. Azul se me figura el color de la caricia. Entre el cielo y el mar el azul flota, se choca, a la Tierra toda se expande. En azul veo navegar la poesía, vertiente nutricia que reinventa la vida, la ilusión y el sentir. Azul veo la línea que une los enigmas, el hilo que teje la causa. Azul siento el aire que me sostiene. Azul el Mediterráneo y el Atlántico… Azul es el color de Venezia. Azul se me vuelve título del Todo.
sábado, 31 de marzo de 2012
El abismo de la palabra
El sol comenzaba a alejarse.
Te veía sufrir.
¡Cuánto duele el dolor de los que amamos!
Veía tus lágrimas,
escuchaba tu desconsuelo,
sentía tu alma lastimada.
Buscaba el gesto y la palabra,
que le pusieran tregua
a la tempestad.
No pude más que abrazarte
con el cuerpo,
desde las entrañas.
¡Cuánto duele el dolor de los que amamos!
Quiero tu Bien
más que a mi vida.
Aguardo tu Paz
más que a mi agua.
¡Cuánto duele el dolor de los que amamos!
Te veía sufrir.
¡Cuánto duele el dolor de los que amamos!
Veía tus lágrimas,
escuchaba tu desconsuelo,
sentía tu alma lastimada.
Buscaba el gesto y la palabra,
que le pusieran tregua
a la tempestad.
No pude más que abrazarte
con el cuerpo,
desde las entrañas.
¡Cuánto duele el dolor de los que amamos!
Quiero tu Bien
más que a mi vida.
Aguardo tu Paz
más que a mi agua.
¡Cuánto duele el dolor de los que amamos!
Poder "espiar"en la sensibilidad de un Maestro es un hecho fascinante. Conocer sus rasgos más humanos y mundanos, pareciera acercarnos a una familiaridad que gratifica.
Hay personas que modificaron el rumbo de la vida, en alguna medida. Freud abrió una puerta vedada, en un momento histórico sumamente hostil. Fue capaz de brindar-se sin mezquindades intelectuales, se expuso personal y profesionalmente, siendo fiel a sus convicciones tanto como a sus sospechas. Este último aspecto
-creo- que impulsó con una fuerza arrolladora sus acciones.
El abrir su mirada y percepción a aquello que circunda al mundo de la lógica establecida, implica el hallazgo de un camino de auténtico desarrollo y crecimiento.
Hay personas que modificaron el rumbo de la vida, en alguna medida. Freud abrió una puerta vedada, en un momento histórico sumamente hostil. Fue capaz de brindar-se sin mezquindades intelectuales, se expuso personal y profesionalmente, siendo fiel a sus convicciones tanto como a sus sospechas. Este último aspecto
-creo- que impulsó con una fuerza arrolladora sus acciones.
El abrir su mirada y percepción a aquello que circunda al mundo de la lógica establecida, implica el hallazgo de un camino de auténtico desarrollo y crecimiento.
miércoles, 28 de marzo de 2012
Coplita de aquí
Hoy abrí los ojos bien grandes, y me maravillé de la abundancia.
Los cerré bien apretados y me estremecí en tus brazos.
Quiero quedarme aquí, no importa cuánto haya por allí.
Los cerré bien apretados y me estremecí en tus brazos.
Quiero quedarme aquí, no importa cuánto haya por allí.
Curvas del camino
Se alejó silenciosamente,
agudizó la armonía de su paso
con el sonido del rocío sobre el pasto.
Ya no buscaba un rumbo,
se entregaba a sus sentidos.
Recordó la última imagen urbana:
los pies y las ruedas a toda velocidad,
ciegos, solitarios, ajenos, ausentes.
Respiró y comenzó a desandar
lo sufrido, lo postergado,
lo ignorado.
Era tiempo de presente y presencias.
Sentía calor en las manos, y
urgencias en el alma.
Reconoció el mundo nuevamente,
se supo parte, y en un día cualquiera,
¡¡recuperó la existencia!!
agudizó la armonía de su paso
con el sonido del rocío sobre el pasto.
Ya no buscaba un rumbo,
se entregaba a sus sentidos.
Recordó la última imagen urbana:
los pies y las ruedas a toda velocidad,
ciegos, solitarios, ajenos, ausentes.
Respiró y comenzó a desandar
lo sufrido, lo postergado,
lo ignorado.
Era tiempo de presente y presencias.
Sentía calor en las manos, y
urgencias en el alma.
Reconoció el mundo nuevamente,
se supo parte, y en un día cualquiera,
¡¡recuperó la existencia!!
martes, 27 de marzo de 2012
Palabrería
Hay palabras
que florecen.
Palabras que marchitan.
Palabras que son perlas.
Palabras redondas,
azules
y rosas.
Palabras amorfas,
negras
y opacas.
Palabras que nacen.
Palabras que mueren.
Palabras que sangran.
Palabras que curan.
Palabras promesa.
Palabras condena.
Palabras blancas,
que se elevan.
Palabras verdes,
que se extienden.
Palabras sombra,
que se ocultan.
Palabras que abundan.
Palabras que faltan.
Palabras de agua.
Palabras de piedra.
Palabras que buscan.
Palabras que se ahuyentan.
Palabras
palabras
palabras.
Palabraspalabraspalabraspalabras.
que florecen.
Palabras que marchitan.
Palabras que son perlas.
Palabras redondas,
azules
y rosas.
Palabras amorfas,
negras
y opacas.
Palabras que nacen.
Palabras que mueren.
Palabras que sangran.
Palabras que curan.
Palabras promesa.
Palabras condena.
Palabras blancas,
que se elevan.
Palabras verdes,
que se extienden.
Palabras sombra,
que se ocultan.
Palabras que abundan.
Palabras que faltan.
Palabras de agua.
Palabras de piedra.
Palabras que buscan.
Palabras que se ahuyentan.
Palabras
palabras
palabras.
Palabraspalabraspalabraspalabras.
Salir al Ruedo
El torero agita el capote.
El toro se enciende.
El torero lo provoca,
lo enreda.
El toro arremete,
ciego y loco.
El torero se regocija.
El toro se desangra.
El torero planifica
su estocada.
El toro se enfurece.
Antes de la muerte,
torero y toro se miran.
El toro cae;
el torero muere.
El toro se enciende.
El torero lo provoca,
lo enreda.
El toro arremete,
ciego y loco.
El torero se regocija.
El toro se desangra.
El torero planifica
su estocada.
El toro se enfurece.
Antes de la muerte,
torero y toro se miran.
El toro cae;
el torero muere.
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